miércoles, 2 de mayo de 2007

Artículos Generales

La Educación Artística como parte de la atención
integral al niño discapacitado
Autor: Dr. Luís Pérez Álvarez
Proyecto Esperanza para los niños discapacitados
Camagüey-2004

’ La relación entre los mismos afligidos
disminuye la aflicción. La soledad nos
abruma, y cuando hallamos un hermano
de la pena , ya no estamos solos’’
José Martí


En la educación artística del discapacitado debemos tener en cuenta, en primer lugar, las limitaciones propias de la discapacidad que afecta al niño, la personalidad individual de cada uno, sus aptitudes y capacidades reales, para no colocarlo ante metas que estén por encima de sus capacidades reales, pues el fracaso no determinaría un efecto contrario al que pretendemos lograr. Un ejemplo sería si pretendemos que un niño con un retraso mental se aprenda una poesía demasiado compleja, con el riesgo de que en el momento de su actuación la olvide, poniéndolo en una situación embarazosa y frustrante.

Una profunda evaluación de las capacidades individuales, pero no solo desde el punto de vista motor o cognoscitivo sino de forma integral, nos permite ubicar al niño en actividades bien definidas desde el punto de vista terapéutico, con metas factibles de alcanzar, que implican un esfuerzo progresivo y un incremento paulatino de su capacidad funcional.

Dentro de este campo consideramos, además, que tiene un impacto favorable la integración en representaciones o actuaciones de niños discapacitados con los no discapacitados , pero velando porque se establezca un balance favorable para ambos en el protagonismo de la actividad.

Estimular la imaginación, la creatividad, el lenguaje, la expresión corporal, el conocimiento de los colores, de las formas, son aspectos del trabajo diario en este campo.

La obra artística es, ante todo, un canal de expresión de los sentimientos, un punto de contacto entre el autor y el que aprecia su trabajo. Si evaluamos una pintura realizada por un Paralítico Cerebral, que debe vencer su trastorno de coordinación, a veces haciendo un esfuerzo increíble, debemos ser capaces de apreciar no solo la calidad técnica de la pintura, o la imagen que pretende recrear, sino el esfuerzo de ese niño dominando su incoordinación para expresarnos, por medio de la pintura, sus sentimientos y emociones, expresión de su actitud ante la vida, su deseo de superar sus limitaciones. para expresar su actitud estética, que siempre existe, a pesar de la discapacidad, en lo más intimo de todo niño.

La expresión artística sirve, además, en el niño discapacitado para desarrollar las funciones corticales superiores, la capacidad de imaginación, la capacidad de recrear la realidad, la representación, la abstracción y generalización, el pensamiento, la memoria, el lenguaje, la creatividad.

En la convivencia social que facilita la educación artística se desarrollan sentimientos de colectividad, esfuerzo y trabajo en grupo, disciplina, capacidad de tolerancia a la frustración , sentido de pertenencia al grupo y de responsabilidades, capacidad para esperar su turno, seguir instrucciones, obedecer reglas, sentido de confianza y seguridad, de imitación, y representa un canal de expresión de las emociones.

Es tarea del instructor de arte en el taller, desencadenar en el niño la necesidad de expresarse a través del arte, en cualquiera de los campos de este, que este, en correspondencia con sus intereses personales y capacidades. Mucho de lo que se logrará, será fruto de la perseverancia, la motivación y la consagración de los instructores.
http://www.cadenagramonte.cubaweb.cu/proyecto_esperanza/articulos/educacion_artistica.htm

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